jueves, 24 de enero de 2008

Un Guebon a Otro Guebon.


Un Guebon le dijo a otro Guebon,
Que tal por Argentina Guebon?
Como el pendejo Guebon que formulaba la pregunta,
sabia que antes de recibir contestación del boludo pendejo guebon respondon podria decir,
"Jo encara diria mes!" por una boludez tan simple que el canal era macanudamente largo...
Un Guebon le dijo a otro Guebon,
"Espero que estes bien y disfrutando Guebon "
Aqui un Guebon echa de menos a otro Guebon!
Se te echa de menos Ivan!

viernes, 11 de enero de 2008

Ahora que te conozco va y te mueres. Ciao Ettorre


Si quereis conocer a Ettore Sottsass teneis que ver este documental
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No es por su arquitectura que a muchos les parecerá, "pintoresca",
Ni por su diseño, que otros tildaran de desmembrado
Simplemente este es uno de esos artistas que descubres,
humildes, savios, juguetones, templados, discretos
entregados a su trabajo y a la autoreflexión.
Gente como Ettore, gente como mi hermano.
Probablemente sea esa sencillez lo que más nos atrae de la vida de los artistas
Expresarse tan directa y claramente.
Probarlo no es tan fàcil.

<< Pienso en estos hombres silenciosos, que encierran el saber, el conocimiento, la tecnica y fisica de los objetos y a quien les puedes pedir que interpreten un dibujo, convirtiendolo en algo magico. Un objeto de cristal >> Ettore Sottsass


Ver tambien la Olivetti Valentine de Sottsass.

"Noche del mes de Junio" Se echan en falta

NOCHES DEL MES DE JUNIO

A Luis Cernuda

Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba, nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.

Jaime Gil de Biedma